Hasta donde puedo recordar, toda la vida he tenido un cuaderno, un block de notas, un típico diario de quinceañera, una agenda donde tomo nota de todo lo que pasa por mi mente, pienso que fue mi padre quien me enseño que la confidencialidad que me brindan una hoja en blanco y una pluma no me la brindaría más nadie, así creció poco a poco la colección, un compilado de comentarios, ideas, verdades, versos, fotografías, canciones y cuentos cortos, muy mías que solo he compartido con un par de personas.
Después de tener un cementerio de blogs abandonados he decidido enseriarme con este, dar el salto del cuaderno al blog, narrar mis incoherencias y de una vez seguir ese fatídico destino de exhibicionismo digital del cual ninguno está exento.
